Decisiones. La única forma de avanzar

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Decidir es vivir

Es en los momentos de decisión cuando se forma tu destino.

Tony Robbins

Los dueños y gerentes de cualquier tipo de empresa realizan de promedio unas 140 tareas a la semana y cada una implica decisiones. Para aproximadamente la mitad de sus tareas cotidianas, un gerente necesita nueve minutos o menos para completar cada una y solo un 12 % le llevan más de una hora.

Deben elegir constantemente. Y esto es en parte lo que los convierte en líderes, pero también es algo que puede plantearles problemas si abarcan más de lo que pueden asumir.

Los buenos líderes son aquellos que saben cómo gestionar esta necesidad de decidir: cuestionan sus elecciones y ejercen su capacidad de decisión con criterio y responsabilidad.

Sin embargo, es fundamental que sus decisiones sean en la mayoría de los casos las correctas, para no perder dinero, ni recursos.

Utilizando las herramientas adecuadas, entendiendo los sesgos, evaluando las dificultades y analizando las claves para tomar decisiones, los líderes empresariales pueden trazar su propia hoja de ruta para alcanzar sus objetivos personales y profesionales.

Decidirse es, sin duda, uno de los procesos más complejos a los que se enfrenta el ser humano. Y, sin embargo, lo hacemos a diario. Concretamente más de 35 000 veces de media, de las cuales solo somos conscientes de apenas un 1%, según un estudio de la empresa Huawei.

Es decir, ante tareas básicas y rutinarias, nuestro cerebro activa el piloto automático con el fin de aumentar nuestra productividad. Pero no siempre es así.

Desde directivos hasta equipos, las decisiones se toman a menudo de forma precipitada, lo que conduce a resultados pobres o incluso erróneos. Esto plantea las siguientes preguntas: ¿por qué nos cuesta tanto ese porcentaje mínimo restante? ¿Realmente sabemos cómo tomar decisiones?

El talento para tomar decisiones, según varios expertos, se cultiva con la práctica: «Cuanto más tiramos a canasta, mejor encestaremos. Claro que se puede entrenar y claro que se puede practicar».

Una vez domines la técnica, no solo podrás ahorrar tiempo, esfuerzos y energía, sino que también ayudarás a:

  • Aumentar tu autoestima y mejorar tu salud mental y emocional.
  • Inspirar más confianza y, por tanto, facilitar la delegación de responsabilidades.
  • Adoptar una actitud más proactiva e innovadora.
  • Aprovechar todas las oportunidades y evitar posibles escollos.
  • Ayudar a alcanzar los objetivos de toda la empresa.

Pero, ¿de qué depende la toma de decisiones?

Un buen proceso de toma de decisiones depende de tres parámetros: atractivo, unidad y efectividad.

Sin embargo, muchos dueños y líderes de equipos, pequeños o grandes, acostumbran a fijarse casi en exclusiva en la efectividad, ya que es el más tangible y el más vinculado a los resultados. Pero se trata de un error: las grandes decisiones son las que no solo valoran las cifras, sino también la repercusión emocional en clientes y empleados.

ATRACTIVO

¿Qué tiene que ver el atractivo con la toma de decisiones? Este concepto está vinculado a la satisfacción que produce en los empleados formar parte de una organización. Puede tener relación con el aspecto económico, el nivel de compromiso, el trabajo que realizan, los nuevos desafíos profesionales que ofrece la empresa o bien los conocimientos y competencias adquiridos a través de la formación.

UNIDAD

Tiene que ver con el nivel de identificación de los empleados con los objetivos de la organización. Y no se trata de una implicación vinculada al sueldo ni al crecimiento personal, sino a la convicción de que dichos objetivos merecen su esfuerzo. Los empleados prefieren un trabajo que les aporte. Pero la unidad no puede forzarse. Si una empresa no transmite una misión clara con la que merezca la pena comprometerse, los empleados dejarán de identificarse con la compañía, lo que desembocará en un mayor desarraigo y una elevada tasa de rotación laboral o lo que es peor de “conformismo”.

Según el informe Global Workplace Report de Gallup, hasta un 85 % de los empleados no está motivado, o está directamente desmotivado, en su trabajo. Y estas empresas son las que peor lo pasarán, sobre todo con las nuevas generaciones, que valoran mucho la calidad y cantidad de tiempo que pasan trabajando, ya que “trabajan para vivir y no viven para trabajar”.

EFECTIVIDAD

A pesar de los otros parámetros, la efectividad sigue siendo una consideración clave en la toma de decisiones. Para una empresa, sea del tamaño que sea, la efectividad es sinónimo de beneficios, que son lo que determina si conseguirá alcanzar sus objetivos. Se ha elogiado mucho la efectividad como líder de Jack Welch, que durante sus dos décadas como presidente y CEO de General Electric consiguió multiplicar por seis los beneficios de la compañía. Racionalizó la estructura organizativa de la empresa y se fijó el objetivo de convertirla en número uno o dos en todos los sectores en los operaba.

En resumen:

A la hora de tomar decisiones, tenemos que enfrentarnos al miedo, tanto al fracaso como al éxito. Ayuda mucho pensar que: “Hagas lo que hagas, te van a criticar. Por tanto, haz siempre aquello que creas que hay que hacer, y hazlo con confianza en el éxito y en tu instinto” … y si no aciertas, habrás aprendido.

Siempre digo: No tomar decisiones es la peor decisión, porque si tú no decides los demás lo harán por ti.

Si quieres aprender a tomar las mejores decisiones y además a ponerlas en marcha de manera efectiva, aprovecha una gran oportunidad y solicita una sesión estratégica de 45 minutos totalmente gratis, solo por los próximos 15 días. Las plazas son muy limitadas.

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Pasa de “Jefe/a” a “LÍDER”

Fomenta el bienestar emocional en el trabajo

Seguro que te has preguntado alguna vez cual es la importancia del bienestar emocional en el trabajo. Y es que la salud mental en el entorno corporativo es un tema complejo y existen muchas maneras de fomentarla, así como muchos factores que pueden ponerla en riesgo. Los jefes, o mejor, los o las líderes (también está permitido utilizar lideresa, pero líder es válido para los dos géneros); no son los únicos responsables del bienestar psicológico de sus empleados, pero sí tienen un papel importante, a través de su actitud, su conducta y su estilo peculiar de liderazgo en el fomento de dicho bienestar.

A continuación comparto contigo cinco sugerencias que he aplicado con equipos propios y ajenos, que te recomiendo tener en cuenta para potenciar el buen ambiente en el trabajo; recuerda que tu empresa, sea del tamaño que sea, es como una barca en el mar donde la fuerza y disposición de cada uno es importante para que avance y llegue a buen puerto.

  1. Promueve la comunicación saludable

Habla correctamente, detecta posibles malas prácticas en cuanto a la comunicación oral y escrita dentro del equipo para mejorar el bienestar emocional en el trabajo. Desde la autenticidad, responsabilízate de contribuir a un buen ambiente. Recuerda que, aunque tú no lo notes, la gente se fija en cómo entras, cómo te vas, cómo hablas y qué diferencias haces al dirigirte a cada persona del equipo. No te conviertas en un autómata, utiliza métodos de comunicación eficientes y no invasivos y escucha activamente a los miembros de tu equipo.

Escucha, da ejemplo y recuerda que detrás de cada empleado hay una persona.

  1. Infórmate y fórmate

No te conformes con tu presunta buena intuición y talento sobre lo que es ser un buen jefe/a.

Fórmate acerca de cómo promover la salud psicológica en el entorno laboral, cuáles son los principales factores que la ponen en riesgo y cómo todo esto es aplicable al equipo del que tú eres responsable. En la medida en que aprendas y pongas en práctica lo aprendido, tú crecerás personalmente y harás crecer a tu equipo. 

  1. Marca unos límites claros y asertivos para mejorar tu relación con los demás

A través de tu comunicación verbal y no verbal puedes marcar unos límites agresivos y convertirte en alguien distante, o bien unos límites protectores para ti y tu interlocutor que no os incomoden a ninguno de los dos. Recuerda que tú eres la/el responsable del equipo, no puedes abusar de tu autoridad y tampoco permitir que esta sea menoscabada por un subordinado boicoteado.

Tampoco te pases con el protagonismo: repártelo.

  1. Sé un buen ejemplo

Tienes la autoridad para exigir a otros aquello que tú no haces, pero es más probable que lo hagan si ven que tú también lo haces. Y, lo que es más importante, es mejor para su motivación y para su bienestar emocional saber que tú te implicas tanto o más que ellos en el trabajo. Esto vale para ser puntual, disponer de tiempo personal, ir vestido de una manera u otra, además de en obtener privilegios ajenos al cargo de cada uno.

  1. Humaniza

Recuerda que detrás de un trabajador hay una persona. Somos humanos, no máquinas. Eso quiere decir que todos tenemos una vida al margen del trabajo. Todos tenemos días buenos y malos y todos somos imperfectos. Cuida de la gente, dales espacio, demuéstrales que les escuchas y que tienes en cuenta lo que te proponen o lo que te piden, aunque no siempre puedas satisfacerlo. No abuses de las personas ni les exijas más allá de lo que es objetivamente justo ya que eso perjudica su bienestar, es malo para el equipo y a ti tampoco te gusta que tus propios superiores lo hagan contigo. No permitas que el trabajo os deshumanice.

Pon en práctica estas sugerencias cada día. Incorporándolas a tu forma de actuar y paso a paso te iras convirtiendo en esa líder con quienes todos quieren trabajar, con empleados y colaboradores motivados y con clientes satisfechos; lo que te hará disfrutar de grandes resultados, no solo para ti… sino para todos los que te rodean.

 

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Por qué necesitas una mentora y consultora estratégica para tu negocio

La importancia de ir acompañada para llegar más lejos

 A lo largo de estos años de aprendizaje en mi actual profesión después de la perdida de mi empresa, he sido apoyada por personas que sabían más que yo. No solo tenían más conocimientos sobre materias y sectores, sino que además, y sobre todo, sabían cómo impulsarme a moverme del asiento y levantarme para ir a por mis sueños.

Google llevó a cabo un estudio interno para averiguar cuál era la habilidad de liderazgo #1 para sus empleados. Al ser un gigante de la tecnología, mucha gente creía que se trataría de alguna habilidad relacionada con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Y bueno, mucha gente se equivocó. Incluso los ejecutivos de Google se sorprendieron con el resultado ¿Puedes adivinar cuál fue?

La habilidad #1 era el Mentoring adquirido a través de técnicas de Coaching, entre otras.

Resulta que los mejores líderes y gerentes son quienes pueden impulsar el rendimiento de quienes los rodean. Los líderes que se desarrollan personalmente y aprenden a apoyar a los demás, ejerciendo de “mentores”,  son los líderes más respetados y estimados en su organización.

Las empresas grandes con miles de empleados tienen equipos de mentores internos o externos desde hace años y les salen muy “rentables”, ya que saben que su recurso más preciado son las personas.

Y tú que eres una empresaria o emprendedora, no tan grande como Google, (aun) … ¿por qué deberías trabajar con una mentora y consultora estratégica para tener éxito en tu negocio?

Trabajar con una consultora estratégica y mentora empresarial es una excelente forma de conseguir tu éxito en los negocios, ya que ofrecemos un plus a tu desarrollo profesional y personal y multitud de beneficios:

  1. Experiencia y conocimiento: Una consultora estratégica y mentora empresarial cuenta con una amplia experiencia y conocimiento en el campo de los negocios, lo que les permite brindar una visión objetiva y una perspectiva valiosa sobre tu organización.
  2. Apoyo y acompañamiento: Te brindará apoyo y guía en cada paso del camino, ayudándote a establecer metas, superar obstáculos, creer en tu verdadero potencial y alcanzar el éxito.
  3. Herramientas y recursos: Te proporcionara herramientas y recursos valiosos para ayudarte a mejorar tu negocio, como plantillas de planificación estratégica, herramientas de análisis de mercado y pautas para mejorar tus habilidades de liderazgo.
  4. Perspectiva externa: Al estar fuera de tu empresa y en contacto con otras empresas de su sector de expertise, es capaz de aportarte valor a través de una visión objetiva sobre tu negocio, lo que te ayudará a ver las cosas de una manera diferente y te proporcionará una visión fresca y novedosa.
  5. Ayuda en la toma de decisiones: Te ayudará a tomar decisiones informadas y estratégicas para el futuro de tu negocio, asegurando que estas decisiones estén alineadas con tus objetivos empresariales.
  6. Paliar “la soledad de la empresaria”: proporcionándote un espacio seguro de reflexión y escucha activa para contrastar tus proyectos de crecimiento y mejora.

En resumen, trabajar con una consultora estratégica y mentora empresarial es una excelente forma de acelerar tu éxito en los negocios, ya que te proporcionará experiencia, conocimiento, apoyo, herramientas, una perspectiva externa y ayuda en la toma e implementación de las decisiones necesarias para llevar tu negocio o emprendimiento a otro nivel.

Si quieres saber más de cómo yo puedo ayudarte, impulsarte y hacer que logres todos tus objetivos, escríbeme a:

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